Una semana antes me dijeron que era una colaboradora muy valiosa. A la semana siguiente me despidieron.

Por: EnigmáticoNarrador39 • Industria: Tecnología•hace 4 meses

Hace 11 meses ingresé a una startup como UX Designer. Ya tenía experiencia como diseñadora, pero era mi primera experiencia formal en tecnología.

El proceso de selección fue muy rápido y desde el primer día enfrenté un desafío enorme: no existía un área de Producto ni una cultura de UX. Fui la primera diseñadora y me tocó construir muchas cosas desde cero.

En general, disfruté mucho el trabajo. Sin embargo, desde el principio noté una forma de trabajar que me llamaba la atención: todo era urgente. Constantemente se hablaba de "agilidad", pero muchas veces esa agilidad significaba tomar decisiones muy rápido, sin demasiado análisis. Eso terminaba generando mucho retrabajo.

Durante todo ese tiempo tuve varias evaluaciones de desempeño y todas fueron positivas. Como oportunidades de mejora, me mencionaban ganar más responsabilidad, pero nunca me dijeron que mi desempeño estuviera comprometido ni que existiera riesgo para mi puesto.

Mi foco principal fue el rediseño de una de las tres aplicaciones de la empresa, porque esa había sido la prioridad que me había marcado mi líder.

A comienzos de este año, comenzamos un rediseño muy importante. Los fundadores presionaban con una fecha de lanzamiento que todos sabíamos que era poco realista. Finalmente, la modificaron por una más alcanzable y llegamos a tiempo. Incluso nos pagaron un bono por haber cumplido el objetivo. Meses antes, además, la empresa me había invitado a viajar para conocer al equipo en persona, ya que yo trabajaba 100 % remoto.

Después del lanzamiento, me tomé unos días de vacaciones que estaban aprobados. Cuando volví, mi PM me dijo que quería que empezara a enfocarme en otra aplicación y me hizo un comentario que me quedó resonando: "No quiero que te quedes atrás, ya conoces el ritmo de la oficina". No era la primera vez que hacía referencias a que algunos compañeros se quedaban trabajando hasta las 3 o 4 de la mañana.

Poco después, despidieron a otra colaboradora remota. Al comentarme la situación, me dijeron que era muy responsable, pero que "no había estado a la altura del proyecto". También insinuaron que el hecho de trabajar remoto había influido. Eso me generó inquietud.

Decidí hablarlo con mi líder y preguntarle directamente si debía preocuparme. Me respondió que no, que estaba todo bien.

Esa conversación privada llegó a uno de los fundadores, quien me pidió una reunión junto con mi PM. En esa reunión me dijeron que querían transmitirme tranquilidad, que valoraban muchísimo mi trabajo y que yo era una colaboradora muy valiosa para la empresa.

Salí de esa reunión completamente tranquila.

A la semana siguiente pedí una revisión salarial. El último aumento lo había recibido meses antes y ese año mi nivel de responsabilidad había crecido bastante. Sabía que podían decirme que no; simplemente quería abrir la conversación.

Tres días después tenía agendada mi evaluación de desempeño. Me conecté pensando que ahí me iban a responder sobre el aumento.

En cambio, me dijeron que la reunión no era una evaluación de desempeño: era para comunicarme que prescindían de mis servicios con efecto inmediato.

La explicación fue que las expectativas de ambas partes no estaban completamente alineadas: por un lado, las expectativas de la empresa respecto al rol; por el otro, mis expectativas salariales.

También me mencionaron que esperaban más responsabilidad sobre las tres aplicaciones y no solamente sobre una, aunque durante casi todo el año mi foco había sido justamente la aplicación que ellos mismos habían priorizado.

Lo que más me sorprendió fue la contradicción. Una semana antes me habían dicho que era una colaboradora muy valiosa. Todas mis evaluaciones habían sido positivas. Nunca había recibido un llamado de atención ni un plan de mejora formal.

También me quedó dando vueltas otro tema. Durante el proceso de contratación me habían dicho que respetaban los feriados argentinos, y así había sido durante el primer año. Sin embargo, este año empezaron a pedirme que trabajara esos días porque "todos trabajaban". Yo simplemente pedí que, si eso iba a cambiar, me avisaran con anticipación para poder organizarme.

No puedo afirmar cuál fue el verdadero motivo de mi desvinculación. Pero la sucesión de hechos —los comentarios sobre el trabajo remoto, las referencias constantes a quedarse trabajando hasta la madrugada, el cambio respecto a los feriados, mi pedido de aumento y un despido que llegó apenas una semana después de decirme que era una colaboradora muy valiosa— hizo que me quedaran muchas preguntas.

Hoy miro esa experiencia con aprendizaje. Aprendí muchísimo, crecí profesionalmente y confirmé que las evaluaciones positivas no siempre alcanzan cuando las expectativas de una empresa no están claras o cambian con el tiempo.

A veces el problema no es el desempeño. A veces el problema es la falta de coherencia entre lo que se dice y lo que finalmente se hace.

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